diumenge, 27 de setembre de 2009

CANTOS HIPÓCRITAS


I ESTAMOS


Bajo cero de los ceros
Cero de los hombres
Cero estrellas
Aguas gases
Rocas duras.

Sin hojas de juegos
ni ritmo de chapoteos.




II OTOÑO – INVIERNO 2004


¿ Qué se pondrá ahora mi dama
en éste atardecer de occidente ?
- Compraré mentiras que sean suficientes,
y por fin sonrían.
- Fierros: para descartar al desorden del hombre
en su campo del catálogo.
Y en la playa del análisis:
-Cubatas de transcendencia en bellas
bocas, que heladas en frecuencia y
frambuesas
sufran de futuros seguros para
sus niños de plata.




III


Tejiendo bien el sol blando.
En tardes de mapas
con cuerpos fríos y malcosidos.
La cabeza desteñía a lágrimas
los colores de banderas.
Desgarros de la misma tela
de la misma historia.
Hilos de ovarios
tintados de violencia y de amnesia.




IV


Silencio en el vagón
del viaje en primera
que no ocupó ningún nombre.
Parques de niños mudos,
tierras secas.
Las postales en charol
mentirosas de talento mareado,
trazan el rumbo del dolor
tras el cristal cuadrado de ignorancia.
Ya no tarareo alegre en desorden,
como antes,
las cifras del billete
doblado entre mis manos.




V CALLEMOS PUES


Callemos suaves por las entretelas
del diario, del teléfono, de las voces,
de las bocas que nos dan calma
y besos
y enseñan como patriotas únicos,
mullidos colchones
donde reposar nuestras nalgas
de la ración de llantos y alegrías.




VI JUSTICE


No mires el gris de mis ojos
estando y estoy
tiritada por los vicios
comprándome unas flores
que coronen mi vida
con el asombro de la nada perfumada.
Ni señales mi silencio
a fogonazos de primavera
cansada ya
de reinventarme con insistencia pueril.
Estando y estoy manejándome en el tiempo
con crucigramas vacíos.




VII TIBURÓN


Es la canción del naufrago
desde ningún lado seco,
hacia la invención
de los cubitos del calor:
1- Se evapora la soledad de nuestros faros
2- Aunque se levante en las nostalgias
felices.
3- Con la piel blanda.
4- Con los miedos del barro en la memoria.




VIII


Es martes y el gato ya se escapó
por los interrogantes.
Sus zarpitas van sonándome respuestas
de cáscaras
de niños empastelados por machetes.
Y la intuición floja ( que debería abrir regalos )
de vacaciones,
sesteando en las costas de culitos respingones,
deferentes, por promesas en punta.
Sardinitas para el gato en los martes
de cumpleaños soplando las velas
con boquitas sabrosas esclavitas de fresas,
dulces de cera y vientres inflados.




IX SUFICIENTE Y NECESARIO


Solución:
Extirparme el corazón
tras dejar de latir limpio
y también mi vagina de cristal.
La lengua aprendí a trabarla
de los árboles ancianos
que agonizan en las carreteras de números.
Píldoras de parálisis:
Si soy la milmillonésima
sucia vacía y en silencio impactada
por la claridad del cielo
de la nieve y de mi tiempo,
no son necesarias.




X SIN HUELLAS


Quedaré después
de la luz de ésta ilusión,
aún de la telaraña de miel y pieles dulces
que me explota por dentro,
ignorando el exterior.
Seguiré dilatando el corazón tóxico
que no sabe de memoria ni recuerdo,
impulsado de ansiedad y pereza.




XI


El aire no se deja respirar.
contenido, sin promesas.
Desgastando el nácar
con friegas viscosas de rutinas.
Hay lentejas.
Tienen hierro.
Tengo frío.
Y carpaccio congelado de corazón,
con virutas de vacío
y aceite de oxigeno.




XII DON CARNAL

Los cristales están sucios,
polvo mucho, huellas pocas.
Mi cara estallará por dentro,
ya no pienso en los vestiditos de flores
tampoco en las uñas de colores.
Cerrados en un disfraz,
están los viejos mendigos.
Apretaditos, con sus bastones,
con sus olores
y su memoria carcomida.
- Al menos estén calientes.
Los machos siguen escupiendo en el suelo.
Las gaviotas cazan palomas
y gatos callejeros,
sobrevuelan la ciudad con sus presas descarnadas.
Ya no hablo por teléfono,
ni escribo mensajes crípticos.
En sus picos carteras y corazones,
serpentinas de arterias,
confetis de billetes.
Bendito sea el carnaval.




XIII MARAÑA


Todos juntos y sonrían:
espejos, pantallas,
y papeles rotos.
Se diluye la base
robaron todo el miedo.
Como mi mujer en la Edad Media:
- El futuro es retorcido.
Sube al árbol y deshace nidos.
Ahora es un familiar el vacío,
retrato de bautizo,
en nuestro intervalo entre la nada.




XIV SONIQUETE DEL EGO


En la sala que daba al sol,
el baile de amistades
y en la luna a los amantes.
Ahí suplicábamos en red
por la mejor lucha incontinente
de perro sin presa,
o el aliento de un orgasmo inmaterial.
Reteniendo en una glucosa cadencia
ojos, suspiros, palabras, promesas.
Como ordinales muy finitos.
O regalos sin sorpresas.




XV COSAS MIAS


Será el estado gaseoso
que se genera
cuando decir la verdad condena.
Porque veo los ojos del encierro,
ya con brumas de olvido,
mientras las palabras
vuelan
aferradas a una vida
con sentencia de mañana.
Será gas,
y será de la risa,
pues la mueca se difumina,
espantada por la ética esférica
tan elevada,
casi graciosa,
y siempre flotando,
por los senados de nubes.




XVI BABY OIL


Las lecciones de geografía,
tan bien repasadas,
nos conducían libres.
Preparando eficaces lácteos
para niños sin casco.
Fin de curso entre canciones.
Viviendo sus breves horas secas,
agonizadas en el hoy.
Biberones medio llenos
se abandonan tarareando,
ante la vida escasa
que no aprenderá a tragar.
El trigo aplaude la obra
mecido dulce y combustible
gracias siempre al viento
de Arkansas u Oregón.




XVII ROTO CLUB


De avispas zumbando
ante tanta fruta madura.
El estómago lleno.
La tarde es de tormenta.
Buenas chicas, siempre dulces.
Rebuscando emociones abiertas
en el desván del podium.
Preñado de polillas con tacones
entre harapos de seda
lentejuelas rotas
y polvos desmaquillados.
Llueve fuerte en el reloj
de telarañas infinitas.
Siempre dándonos la hora,
del club que nació deshecho.
Tiempo licuado en ollas viejas,
matrices rancias de guisos,
aún continentes útiles
de las goteras de la especie.




XVIII


El universo es una tráquea
donde entran y salen cosas,
constantemente:
villancicos en lenguas muertas
un grillo relleno de existencia
el Taoísmo occidental.
Los invertebrados del césped global
un ombligo recién hecho
la alta cocina.
Todas las las temporadas primavera-verano
y crucero.
Antes de presentarnos a las galaxias
ya les armamos unas cuantas guerras.




XIX


Para tapar a la bondad sin ordenante
y a la conciencia sin dictar,
trepanan la tierra de fosas.
Los topos angustiados de fervor.
Ciegos del momento feliz
ganando,
en la dependencia de lo eterno,
montoncitos de materia.




XX SONIQUETE DEL EGO (II)


Aplacarás tu egoísmo dulcemente,
escuchando monólogos aceptados
pudriendo poco a poco en cristalitos,
tus envidias del bien
y tus alegrías del mal.
Tolerarás que te beban
todos tus gin-tonics del alma,
mientras sacian su sed fáctica
de derechos sobre ti.
Sonrisas cómplices,
afables omnívoras
meciéndote en sus aventuras
de ninguna parte común.
Volando vacías y ufanas
por los anhelos de soledad tibia.
Chilla la expulsión
amordazada
por nudosas afinidades mantenidas
que reciben siempre,
a cambio de dar,
cargas al lastre en las vacas gordas.




XXI LADY FRIVOLITY


Despreciando las rebanadas bulímicas,
bajo caldo reducido
de tantas carnes condenadas
a siglos de botánica esencia.
Imaginando ser favoritas de la culpa,
en el harén de éter,
nos revolvemos,
entre pashminas y guipur,
por el otro lado sin rimmel
de transacciones de musas calcinadas
a cuerpos desgajados,
a golpes de humillación.
Espumas de refritos impuestos
nos elevan,
sobre sartenes y criaturas,
codiciando posturas absurdas
de venus que ya envejecen
a través de los espejos
del glamur y del mercado.




XXII PUNTO NEGRO


Jamás oscilaré alegre
en el fiel de vuestras balanzas de conciencia,
donde se alza digna la ternura,
por suaves mascotas recién paridas.
No sé qué es el consuelo
tras mi primer llanto agónico
embalsamado en aceites,
de fiestas solidarias
y floja autoestima.
Me alzaré libre,
limpio y tibio,
después de figurar puntito
por vuestras líneas de la nada.




XXIII


Ni correr
ni detenerse
un cuerpo
nunca
es
un mismo
cuerpo
reflejos
del espejito
mágico
hacia
nunca
jamás.




XXIV


Prematura y premortal,
bautizando ya la voz
por la vida que se iba,
en ese mismo momento
lo eterno quedó grande
rehén vitalicio
de sospechosos Reyes Magos
que dejaron tras sus camellos
olorosas anónimas cartas
sobre el bien
y sobre el mal,
el Dios estalló encabritado
convirtiéndose a mesa
a la que golpeaba impotente
rezando por mi madre
una mañana de Agosto,
Amor resbaló
ahogado,
en su charquito lúbrico,
cuando corría
a sorberme el seso
con el puño cerrado
de egoísmo.
Ahora sólo paz
y después nada.